Emaús Europa

Los talleres de reparación y reutilización de Emaùs Åland

Una de las muchas actividades de Emaús Åland es el Taller de Reparación y Reutilización, donde se da una nueva vida a la ropa usada o nueva. La idea de este proyecto es ofrecer a las personas una comunidad social y la posibilidad de participar, principalmente a través de actividades en grupo, pero también de actividades continuas en Emaús.

Emaús Åland invita regularmente a los clientes y a la población local a su tienda y a sus locales de clasificación en Mariehamn, Finlandia, para que lleven las cosas que tienen en casa y se les ofrece ayuda para repararlas. Haciendo esto, podemos aprender unos de otros, conocer gente nueva y salvar el planeta acortando un par de vaqueros demasiado largos o reparando una camiseta que nos gusta y que tiene un pequeño agujero en la tela.

Nosotros no reparamos la ropa de los clientes:  son los propios clientes los que realizan este trabajo; nosotros estamos ahí para aconsejarles, ayudarles y, a menudo, enseñarles cómo funcionan nuestras máquinas de coser antiguas, afirma Ragnhild Wideman. Ragnhild se hizo voluntaria de Emaús Åland hace casi veinte años y, durante toda su vida, en su tiempo libre ha sido una entusiasta costurera.  No es una profesional de la costura, pero sabe utilizar la aguja y el hilo, y le gusta conocer gente nueva.

Camilla Karlsson, responsable de los proyectos sociales de Emaús Åland, ve muchas ventajas en este tipo de talleres.  Es una actividad intergeneracional en la que las personas mayores transmiten sus conocimientos a los más jóvenes y no sólo aprenden unos de otros, sino que también tienen la oportunidad de conocerse entre ellos.  El aspecto social de reunir a las personas es importante y todas estas acciones se ajustan a la agenda de Desarrollo y Sostenibilidad de Åland.  – Todo el mundo puede contribuir ayudando en aquello que se le da bien -afirma Camilla-, lo que aporta un valor añadido a nuestro trabajo.  La gente se reúne y se ayuda mutuamente a encontrar soluciones a varios problemas, que resuelven durante el taller.

Este taller también es positivo para el medioambiente. Queremos que la gente valore sus pertenencias: en lugar de tirar y comprar cosas nuevas, debemos cuidar mejor lo que ya tenemos en nuestros armarios.  Para producir un par de pantalones vaqueros se utilizan alrededor de 11.000 litros de agua y 1,4 kilos de productos químicos.  Para producir una camiseta se necesitan unos 2.700 litros de agua.

Un par de pantalones que quedaba grande a alguien, ahora seguirá sirviendo en el armario de un hombre feliz en Mariehamn, y la camiseta amarilla que tenía un pequeño agujero en el pecho tendrá una vida más larga.

En otro de los locales de Emaús se organiza un taller de reparación y reutilización de carpintería.  Desde el sótano se pueden oír hojas de sierra mezcladas con risas y conversaciones animadas.  Participantes de diversas edades y géneros lo pasan bien juntos.  Cada miércoles, personas voluntarias, trabajadores y habitantes de la ciudad interesados se reúnen durante unas horas para crear nuevos productos a partir de muebles rotos y maderas antiguas.  Pajareras, estatuillas típias de Navidad con forma de cabra hechas de madera y ramas de abeto y otros nuevos productos se venden después en las tiendas de Emaús y contribuyen al presupuesto de solidaridad.

Las personas que han participado en los talleres hasta ahora son clientes, desempleados, ancianos, gente que acaba de llegar a la ciudad, migrantes de la UE, personas con diversidad funcional, con enfermedades mentales, con problemas de adicción, personas excluídas, solicitantes de asilo y personas con sanciones penales. La idea es incluir e integrar a los participantes del proyecto en las actividades diarias de Emaús.  De esta manera, contribuimos a la creación de un sentido de colaboración entre los participantes al mismo tiempo que se crea una conciencia de significado en un contexto social.  Las tareas también pueden variar dependiendo de los objetivos personales del participante.  Los objetivos deben alcanzarse mediante actividades grupales en las que los participantes comienzan a trabajar en lo que se les da bien y luego pasan a realizar tareas más difíciles.  Pueden formarse grupos de debate y talleres en función de las necesidades.  El propósito es acabar con el sentimiento de soledad y la sensación de exclusión.

La necesidad de actividades como ésta ha aumentado con la pandemia de Covid-19.  Podemos afirmar que la situación en la que se encuentra el mercado laboral hoy en día es diferente, y que el grupo de personas desempleadas y vulnerables ha aumentado significativamente en poco tiempo.  La pandemia de coronavirus y sus restricciones tienen efectos negativos visibles en la salud mental y física de nuestros participantes.  Algunos factores extremadamente importantes para mantener una buena salud son la comunidad social, las actividades significativas, la actividad física y los buenos hábitos de alimentación.

Actualidad Economía circular y solidaria / Ecología Finlandia

© Emmaüs Åland

Emergencia en Bosnia y Herzegovina

Miles de exiliados que huían de Afganistán, Siria o Pakistán y que deseaban solicitar asilo en Europa se encuentran bloqueados al nordeste de Bosnia y Herzegovina desde que Hungría construyera hace tres años un muro “anti inmigrantes” y se reforzara la frontera croata.

Sus condiciones de vida, ya de por sí difíciles (víctimas de la violencia de una parte de la población y de la policía, la falta de un lugar que les acoja), se han visto agravadas por la llegada del invierno y del incendio del, ya vetusto, campo de refugiados de Lipa.

Miles de personas, entre ellos menores de edad no acompañados, deambulan así en busca de un refugio improvisado. Hay una cruel la falta de alimento, sacos de dormir, ropa y calzado adaptados a las temperaturas invernales.

Hoy, la Unión Europea financia al país para contener a estos exiliados, pero no aporta los medios para acogerlos o permitirles solicitar asilo.

El Movimiento Emmaus está presente en Bosnia y Herzegovina desde hace más de 20 años. El FIS-Emmaus apoya a los exiliados con una ayuda alimentaria y material en Tuzla y Velika Kaldusa, así como con el centro de día de Tuzla. Recientemente han creado un centro de acogida para 160 menores de edad no acompañados en Doboj Istok y han distribuido alimentos a 1200 personas del campo incendiado de Lipa.

La situación es cada vez más insostenible; se ha iniciado esta recaudación de fondos con el fin de reafirmar los valores de humanidad, acogida y solidaridad que son la base de nuestras acciones al apoyar a las asociaciones locales. Emmaus Italia centraliza los donativos para ayudarles en este difícil período de invierno. Si deseáis dar vuestro apoyo al trabajo de Emmaus en Bosnia y Herzegovina, es posible realizar un donativo por transferencia bancaria o en la cuenta de Emmaus Italia:

Emmaus Italia
Iban: IT 13 U 05018 02800 000015118102
Concepto: Emergenza Bosnia

El 70% de la suma recibida se enviará a FIS-Emmaus. El 30% restante se destinará a Rivolti ai Barcani, una red próxima a Emmaus que reagrupa a diferentes asociaciones que trabajan en la ruta de los Balcanes para distribuir productos de primera necesidad y defender los derechos de los exiliados.

Actualidad Bosnia-Herzegovina Defensa de los derechos humanos / Migraciones

Emaús Alternativas: taquillas solidarias para los sintecho

Emaús Alternativas estuvo detrás de la creación de las primeras taquillas solidarias para las personas sin hogar en Francia.  En colaboración con la ciudad de Montreuil, cerca de París, y la asociación portuguesa ACA, que puso en marcha el proyecto inicial, se instalaron 12 taquillas en octubre de 2018 y otras 12 en noviembre de 2020.

Situadas en espacios públicos, estas taquillas de diseño son accesibles las 24 horas del día con ayuda de una llave. Satisfacen una de las necesidades esenciales de las personas sin hogar: poder guardar sus pertenencias en un lugar seguro.  El contrato que se firma con cada persona que se vaya a beneficiar de ellas incluye un apoyo social semanal destinado a la reintegración durable.

Lejos de dirigirse exclusivamente a las personas que se encuentran en la calle, este proyecto es una nueva herramienta de reintegración dirigida a las personas más excluidas.  Si las taquillas solidarias tienen como objetivo satisfacer una necesidad básica concreta, el trabajo de acompañamiento social y el vínculo social que se crea en torno al acceso a la taquilla son esenciales para construir un camino que progresivamente, y paso a paso, saque a las personas de la calle.

El proyecto “Casiers Solidaires” (Taquillas Solidarias) nació en Lisboa en 2015, a raíz de las conversaciones de los voluntarios de ACA con personas que vivían en la calle.  La conclusión fue que estas personas, que luchaban a diario para evitar que les robasen el dinero, los papeles, la ropa y otros objetos de valor sentimental, necesitaban un lugar seguro para guardar sus pertenencias.

Tras un largo trabajo de diseño con una empresa local, las primeras taquillas solidarias se instalaron en Lisboa en 2015.  En 2018, se ofrecen 60 taquillas a las personas sin hogar que aceptan firmar un contrato que incluye una cita semanal obligatoria con un trabajador social. Los resultados son impresionantes: más de dos tercios de las personas que abandonaron el programa pudieron salir de la calle para encontrar empleo, vivienda, un centro de desintoxicación o una comunidad de integración.

Con su simplicidad e impacto positivo inmediato, este proyecto complementa las acciones llevadas a cabo por Emaús Alternativas desde 1991 para apoyar, en materia de acceso a derechos y empleo, a las personas que viven en la calle o muy alejadas del mercado laboral.  Forma parte de un movimiento que tiene como objetivo hacer que el espacio público sea benévolo y fraternal con estos grupos tan excluidos.

Para más información, consultar la página web www.emmaus-alternatives.fr

Actualidad Francia Lucha contra la miseria / Solidaridad

© Emmaüs Alternatives

Emaús en Bosnia-Herzegovina

Extractos de una entrevista con Sabina Arnaut-Jahic, delegada nacional de Bosnia-Herzegovina en el Consejo Regional de Emaús Europa.

¿Puede contarnos cómo comenzó Emaús en Bosnia-Herzegovina?

Emaús nació en Bosnia-Herzegovina en el contexto de la ruptura de la antigua Yugoslavia y las consecuencias de la guerra que tuvo lugar de 1992 a 1995.  En aquella época, todo el país se encontraba en una situación extremadamente difícil e inestable. En 1993, la organización humanitaria «Media Luna Roja» comenzó a trabajar para abrir una cocina pública y distribuir comidas modestas a la población.

En el extranjero, un gran número de organizaciones quería ayudar a la población de Bosnia-Herzegovina durante la guerra, y una de ellas era Emaús Internacional dirigida por Franco Bettoli.  Comenzaron a entregar convoyes de ayuda con alimentos, medicinas y otros artículos de necesidad al municipio de Tuzla y para ello necesitaban una organización humanitaria local que les echase una mano en la distribución de la ayuda.  Así fue como Emaús Internacional y la Media Luna Roja comenzaron a trabajar conjuntamente, con una asistencia intensiva a los refugiados.

Los activistas y entusiastas que trabajaban en esta asociación desarrollaron la idea de establecer una asociación que se ocupase de las actividades de «Emaús» en Bosnia-Herzegovina.  El 10 de febrero de 1999 se celebró la asamblea fundacional de la organización humanitaria «Foro Internacional de la Solidaridad – Emaús», con el objetivo de prestar asistencia a todas las categorías vulnerables de la población que necesitan ayuda.  Definieron su misión como «crear, apoyar y vivificar recursos en los que todos, siendo libres y respetados, puedan satisfacer sus necesidades y mostrar solidaridad mutua» y su visión como «actuar para que cada hombre, cada sociedad, cada nación pueda vivir, manifestarse y alcanzar objetivos a través del intercambio y la compartición en igual dignidad».

Hoy en día, Bosnia-Herzegovina tiene dos grupos Emaús: un miembro de pleno derecho y un miembro a prueba.

¿Qué actividades y/o iniciativas dirige Emaús en Bosnia-Herzegovina hoy en día?

Los grupos Emaús de Bosnia-Herzegovina llevan a cabo muchas actividades en todo el país: dirigen varias acciones humanitarias para ayudar a las personas más vulnerables, como la distribución diaria de comidas (en la que se preparan más de 3.500 comidas al día en todo el país) el apoyo directo a las personas que se vieron profundamente afectadas por la guerra (especialmente con la pérdida de sus familias), o el alojamiento de personas mayores y desamparadas y de personas con trastornos mentales o con discapacidades.

Los grupos Emaús de Bosnia-Herzegovina están especializados en la asistencia a menores de diversas maneras.  Varios centros de día acogen a menores y les proporcionan un entorno seguro para vivir además de un mejor acceso a la escuela. Las familias de estos niños también reciben apoyo y atención.  Por otro lado, los grupos facilitan servicios para prevenir la violencia contra los niños, con líneas telefónicas de emergencia y sensibilización sobre el uso seguro de Internet.

Los grupos también están involucrados en acciones de ayuda a los refugiados, tanto en Bosnia-Herzegovina como en el extranjero.  Dirigen un centro muy importante para la prevención de la trata de personas, además de varias iniciativas de solidaridad en el mundo, con asociados en África y Asia.

¿Cómo han ido las cosas desde la crisis sanitaria y cómo os habéis adaptado a la situación?

Los grupos Emaús de Bosnia-Herzegovina se implicaron mucho para hacer frente a las consecuencias de la crisis. Ampliaron la distribución de alimentos y productos sanitarios a zonas donde no había apoyo y dotaron de equipos médicos a las instituciones sanitarias.  Los casos de violencia contra los niños aumentaron durante este tiempo, y también lo hizo la utilización los servicios telefónicos.

Gracias a su buena experiencia en situaciones de emergencia, los grupos pudieron responder bastante bien: se contrató a más personas para dirigir las iniciativas de solidaridad de emergencia, se adaptaron todas las actividades posibles al formato electrónico y se desarrollaron nuevos servicios de apoyo en línea y/o telefónicos para prevenir la violencia y las consecuencias psicológicas de la crisis.

¿A qué retos se enfrentan los grupos de Bosnia-Herzegovina en este momento?

Un desafío especial en este momento es la situación de los refugiados en el país.  Desde principios de 2018, Bosnia-Herzegovina ha experimentado un aumento drástico del número de migrantes que entran en el país. Las investigaciones realizadas demuestran que los migrantes en Bosnia-Herzegovina pasan un promedio de dos años viajando antes de llegar, al país y algunos hasta seis años. En el cantón de Una-Sana, principal destino de los migrantes en Bosnia-Herzegovina, los centros de recepción están llenos, los migrantes llevan dos años viviendo en naves industriales y se estima que 7.000 personas estarían luchando fuera de los campamentos. Debido a la pandemia y a la disminución de la ayuda disponible, un número cada vez mayor de migrantes no dispone de alimentos, ropa, calzado ni condiciones básicas de higiene porque la mayoría vive en edificios abandonados o en bosques.

En este contexto, el Foro Internacional de la Solidaridad (F.I.S.) de Emaús ofrece una instalación en forma de centro de día en Tuzla, donde los migrantes tienen la oportunidad de ducharse, obtener ropa limpia nueva y comer y descansar durante un breve período de tiempo. Además, continuarán las actividades relacionadas con la distribución de comidas calientes, así como la distribución urgente de artículos no alimentarios para las personas sin hogar.  Además, el 16 de octubre de 2020 el grupo firmó el Protocolo para el alojamiento de menores extranjeros no acompañados (MENA) que han expresado su intención de solicitar asilo, y de menores no acompañados solicitantes de asilo en el Centro para la Infancia y la Juventud de Doboj Istok, con el gobierno y otras organizaciones importantes que participan en el proceso de apoyo a las categorías mencionadas. El proceso de alojamiento comenzó a mediados de noviembre de 2020.

Actualidad Bosnia-Herzegovina

© FIS-Emmaüs